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Quiero ser mejor…

Esta es la máxima de todo buen deportista ante una nueva temporada. Quiere ser mejor, más fuerte, más rápido, más hábil…que la pasada campaña. Sin esta premisa sería imposible avanzar. Todos buscan introducir pequeños cambios, formas diferentes de hacer las cosas para permitir una mejora competitiva.

Necesitamos un futuro que nos entusiasme, que nos estimule y nos pida lo mejor de nosotros mismos. En el deporte no vale eso de “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Lo mejor está por llegar…siempre. Y realmente debe ser así. Si no luchamos por ser mejores ¿qué sentido tiene el futuro que nos espera? Si no esperamos algo gratificante, algo bello, algo retador, ¿de dónde vamos a sacar las energías para seguir adelante?

El futuro, en gran medida, depende de nosotros mismos. Tenemos más capacidad de influencia en el futuro que nuestras circunstancias, nuestro punto de partida y nuestros recursos. Así que exprime al máximo tu capacidad de acción y decisión, acompáñalo con ilusión y trabajo y podrás disfrutar de una merecida recompensa.

No vale con solo querer. Hay que pasar a la acción. Debes ponerte manos a la obra para crear tus propias oportunidades. Querer y hacer han de ir de la mano. Hay que dar el primer paso, y luego el segundo y así sucesivamente, orientando tus acciones hacia la consecución de objetivos.

Estos objetivos han de ser fijados de forma realista, deben ser concretos y medibles en el tiempo. De igual modo, tenemos que ser conscientes del impacto y el precio que debemos pagar (nosotros y los que nos rodean) por luchar por ese propósito. A veces valorando si merece la pena o recalculando hacia otras metas más factibles de conseguir.

Un buen objetivo es desarrollable a plazos, debe permitirte crear escalones intermedios que faciliten su seguimiento y consecución. De este modo mantendrás tu voluntad, motivación y determinación, alimentando tu confianza hacia la consecución de los objetivos más ambiciosos.

Por último, adecua tus objetivos a la realidad. Celebra que tus deseos y sueños pueden cumplirse si los transformas en objetivos, si operativizas un plan de acción y si perseveras inteligentemente a pesar de la adversidad. No obstante recuerda que no todos los objetivos se pueden cumplir sin algunas condiciones. Quizás alguno no sea viable en la forma o el tiempo en el que esperas que ocurra. Pero no por ello cejes en tu empeño.

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