Publicado el

Motivación intrínseca, determinación…

Para mí, la motivación es el factor clave del comportamiento humano. Si no nace en nosotros el sentimiento o la necesidad de querer hacer algo, es prácticamente imposible que lo hagamos. Y sobre todo que lo hagamos bien.

Si hay algo que, probablemente, más distinga a los deportistas exitosos de otros que no lo son tanto, esta es sin duda la motivación y determinación que tienen los primeros para conseguir lo que se han propuesto. No hace falta que nadie les motive, pues tienen una fuerza interior que les empuja a realizar con total determinación los pasos que los separan entre el punto en que se encuentran y el punto al que quieren llegar.

Como es lógico, estas personas también cuentan con dificultades, pero nunca las ven como escollos insalvables sino como un obstáculo o barrera que hay que pasar, sin más, si se quiere conseguir el objetivo. Son conscientes, de forma natural o lo aprenden muy rápido, de las cosas que tienen importancia y de las que no la tienen. Su cerebro es capaz de integrar la información más útil para guiarlo en su camino hacia su objetivo.

La fuerza de voluntad, que en otras personas juega un papel determinante, es poco significativa para quien cuenta con una fuerte motivación. Tener fuerza de voluntad es útil pero esta utilidad está muy limitada en el tiempo puesto que intentar conseguir resultados a base de fuerza de voluntad no es sostenible a largo plazo, por cuanto “fuerza de voluntad” significa precisamente que debemos obligarnos a hacer algo que no queremos hacer o que no nos apetece. Y esto, que ya de por sí es agotador, lo es más aún cuando queremos hacerlo de forma sostenida. Por el contra, a quien tiene motivación esto no le ocurre, porque siempre encuentra un motivo por el que “querer hacer” que es mucho más grande que las dificultades o el esfuerzo que tenga que realizar para conseguirlo.

Encontrar esta motivación intrínseca en nosotros mismos, así como esa determinación para hacer las cosas, debería ser nuestro principal objetivo puesto que a partir de ahí, todo el camino se volverá más fácil. Debemos pensar en si esta motivación existe en nosotros en algunos campos (deportivo, familiar, social, educativo…) e intentar aprovecharnos de ello. De no ser así, es muy difícil que busquemos la excelencia o nos pongamos unas metas muy altas, ya que el camino se hará más difícil. Pero siempre podremos intentar desarrollar esa motivación aprendiendo de las actitudes y aptitudes de la gente que sabemos que la tienen. Y muchos deportistas de élite, en muchas disciplinas, son un ejemplo de ello.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *