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¿He elegido bien mi deporte?

Uno de los puntos clave de cualquier deportista es conocerse bien y ser consciente de sus virtudes y defectos. Tener claros cuáles son mis puntos fuertes puede ser de gran utilidad para ganar una carrera. De igual modo que ser consciente de mis limitaciones también puede constituir una ventaja competitiva.

Pero…¿estoy seguro de que al elegir mi deporte he tenido en cuenta si realmente tengo capacidades para el mismo?

Todos tenemos algunas cualidades innatas que hacen que tengamos una facilidad especial en determinados deportes, bien sean de resistencia, de velocidad, de coordinación, de técnica…Del mismo modo que tenemos algunas carencias que nos hacen muy difícil practicar con cierta soltura otros deportes.

He aquí lo primero y primordial que tenemos que saber, si con mis características he acertado optando por el deporte que práctico, y es donde realmente podré desarrollar todo mi potencial. Por esto es vital que los profesores de Educación Física y entrenadores de chicos/as jóvenes orienten convenientemente a sus alumnos en las opciones más acertadas. De igual modo, la gente mayor que empieza con algún deporte (correr, hacer trail o jugar al pádel) deberían preguntarse si su cuerpo está preparado para poder llevarlo a cabo con ciertas garantías, no ya competitivas, sino de seguridad y salud para ellos mismos.

Existen dos tipos de deportistas: los que se esfuerzan mucho en mejorar sus puntos débiles y los que se esfuerzan en mejorar sus puntos fuertes. Veamos qué sería lo más adecuado para producir mejorar más significativas en nuestro rendimiento.

De forma rotunda podríamos afirmar “No inviertas en corregir lo malo tanto como en explotar lo bueno”. Pero esta afirmación debe ser matizada y entendida correctamente. Una vez optado por un deporte, hemos de llegar a un nivel mínimo en ciertos aspectos de la preparación (nuestros puntos débiles) que no supongan un lastre en el desarrollo máximo de nuestros puntos más fuertes.

Una vez alcanzado esos mínimos, lo que toca es desarrollar al máximo mis puntos fuertes, que serán aquellos que me den una ventaja competitiva con respecto a mis rivales. Esto será más gratificante pues estaré explotando lo bueno (mis puntos fuertes) y no mejorando lo malo (mis puntos débiles) para intentar desarrollar mi máximo potencial.

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