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El tiempo… Me falta tiempo.

El tiempo es el gran querer de toda persona…se piensa que a más tiempo disponible, más tiempo para poder hacer lo que queremos. Los estudiantes desearían que los días fueran más largos para poder estudiar más y que les quedara tiempo libre; los trabajadores para poder terminar todas las tareas encomendadas o propuestas y poder disfrutar de tiempo con su familia o dedicarlo a sus hobbies: y los deportistas…quisieran tener más tiempo para poder entrenar más y de este modo, piensan, rendir más.

Pero lo que está claro es que el tiempo pasa y no podemos manipularlo. El día tiene 24 horas y estoy seguro de que si los días tuvieran más horas, seguiríamos con el mismo problema…”me falta tiempo”.

Aunque los días tienen las mismas horas para todo el mundo, unos saben sacarle mucho más partido que otros. Me refiero a la gente que parece que tienen tiempo para todo y para todos. Y en el otro lado están aquellos que siempre se quejan de que no tienen tiempo para nada. En el fondo de todo esto hay varios puntos que diferencian a unos y otros.

Al primer grupo pertenecen aquellos que practican eso del “mindfulness” o atención plena en cada cosa que hacen. Es decir, toman conciencia plena de lo que están haciendo en cada momento y no dejan que su cerebro caiga en divagaciones de ningún tipo, pensamientos pasados o futuros que los desvíen de su propósito en ese momento. Tan sólo tienen deseos para la tarea que los ocupa.

En el segundo grupo están aquellos que creen tener tantas cosas que hacer, que mientras están haciendo una tarea, no pueden dejar de pensar en otras tareas que tienen pendientes, con lo que dilatan lo que tienen entre manos mucho más tiempo del que sería necesario si nada les desviara la atención de su propósito. Viven en una constante interrupción mental y el tiempo no les cunde nada.

Aparte de esos dos grupos de personas, el quid de la cuestión en relación al tiempo está en lo siguiente: saber diferenciar lo realmente importante de lo que no lo es tanto. Como deportistas, creemos que lo más importante es hacer series, volúmenes altos, ritmos intensos…pero también es importante descansar, hacer estiramientos, ejercicios compensatorios, ejercicios de relajación, mejorar la técnica, la táctica, el equipamiento… y podríamos seguir más y más. Entonces…¿Qué hago si mi tiempo es limitado…? El buen juicio es la mejor opción y un entrenador te guiará en saber lo que más te conviene hacer en cada momento. Te ayudará a no menospreciar las consecuencias de las “cosas pequeñas”.

Termino con un ejemplo que me parece genial para ilustrar el tiempo:

Suponga que se encuentra con alguien que trabaja esforzadamente en el bosque, cortando un árbol con una sierra.

  • ¿Qué está haciendo?- le pregunta.
  • ¿No lo ve? – responde él con impaciencia-. Estoy cortando un árbol.
  • ¡Se le ve exhausto! –exclama usted-. ¿Cuánto tiempo hace que trabaja?
  • Más de cinco horas. Y estoy molido. Esto no es sencillo.
  • ¿Por qué no hace una pausa durante unos minutos y afila la sierra? – le pregunta-. Estoy seguro de que cortaría mucho más rápido.
  • No tengo tiempo para afilar la sierra –dice el hombre enfáticamente-. Estoy demasiado ocupado serrando.
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